Los desfiles de Lacroix son los más conmovedores y cargados de emoción que existen en la alta costura. Una producción realizada con un mínimo de presupuesto, que es posible gracias a la buena voluntad de las costureras, bordadoras, joyeros, modistos y zapateros leales a Lacroix, que aportan con su tiempo y habilidades en sus desfiles.
La situación se torno confusa cuando Lacroix comenzó a despedir gente y bajo drásticamente el pago a sus modelos. El espera que sus clientes sigan prefiriendo su marca, su estilo, su trabajo, así tenga que continuar en un pequeño taller. La crisis golpeó fuerte a este diseñador que alguna vez fue un grande.













Comentarios: