Givenchy se puso estrafalario, y esta vez propone un otoño repleto de tiras y trajes de otro mundo. La idea es sobre Marruecos, las tribus bereberes y la equitación, sin contar con la fiereza de los abrigos acolchados, los hombros moldeados en la cintura y las caderas de rodeadas de terciopelo y cueros.

Todo vestido tiene su toque de drama, con largos velos, corsés de cuero, pantalones amplios y telas bordadas con hilos de oro traídos del Medio Oriente.
Los vestidos de noche cambian del viejo estilo a uno más moderno, que rompe con lo coherente para mostrar movimiento y amplitud, dejando lejos la figura acartonada.
Fotos: style









