A pesar de los recortes en modelos exclusivas y los numerosos diseñadores que tuvieron que exponer sus modelos en maniquíes de plástico, y rebajar la cantidad de champan para los invitados, la Semana de la Moda en Londres no ha dejado indiferente a nadie, y es que la creatividad se tomo las pasarelas y la irreverencia se impuso con todo el color.
La diseñadora Vivienne Westwood introdujo una propuesta inspirada en los jóvenes estudiantes de una escuela británica, dejando entrever rebeldía y desacato en sus modelos, con colores atrevidos y diseños que no habíamos visto antes.
La diseñadora Nicole Fahri por su parte, realizó un desfile en los salones de la Opera de Covent Garden, mostrando clásicos abrigos tweed, tejidos y muchas prendas que evocan los años 40, con telas finísimas estampadas y también bastantes tejidos brillantes y metálicos.
Nicole Fahri, por su parte, mostró una colección más romántica, con colores y tejidos suaves, que contrastaron en la jornada con los demás diseños, más atrevidos y chocantes, al más puro estilo punk.
Más clásica fue la muestra de John Rocha y Betty Jackson, que exhibieron abrigos y vestidos muy elegantes, con cortes drapeados, tejidos suaves y cortes impecables, muy chic.
Las colecciones que obtuvieron mayor aceptación del público, fueron varias, destacando la de Unique, que va reuniendo a nuevos creadores de la moda, mostrando en sus colecciones a una mujer poderosa y fuerte, que brilla por sí misma con un sentido galáctico y rebelde.
La moda futurista llegó de la mano de los graduados de la escuela Central Saint Martins, que exhibieron vestidos hechos en caucho, con lazos, cueros elásticos y mucho brillo.
Foto: Telecinco