Continuando con los difíciles preparativos de la boda, y digo difíciles no porque sean complicados en sí, sino porque siempre hay algo que se nos olvida o escapa y termina aguándonos la fiesta, para eso hay que planificar con tiempo y dedicación, pensando en cada fase del evento.
Una cosa que no es nada trivial para la boda, es la elección del mes, imagínense elegir marzo, que es el mes cuando los niños entran a la escuela, se viene la compra de útiles escolares y toda esa parafernalia de cuentas que deja sobrepasada a cualquier familia normal. Obviamente marzo no es el mejor mes para casarse.
Lo mejor es elegir una temporada cálida, que les permitirá elegir un sitio al aire libre para efectuar la ceremonia y el cóctel, ahorrándose enormes costos de rentar un salón cerrado. Hay que evitar los meses de eventos y fiestas muy rimbombantes, seleccionando aquellos más calmos para todos.
La hora de la boda es un asunto crucial, ya que lo ideal es siempre elegir pasado el mediodía hasta el atardecer.
Hay que pensar en el entorno y el tipo de decoración que necesitaran para la boda, si es en un ambiente campestre, tendrán que hacerse de unos buenos ramos de flores encintadas. Hay flores de chocolate que sirven para este fin (o las pueden mandar a hacer a algún artesano), y que, una vez acabada la boda, sirven para regalar a los invitados, dejándolos doblemente complacidos, ya que habrán estado presentes en una celebración importante para ellos y a la vez, habrán recibido un agasajo dulce y hermoso de chocolate, muy original.
Foto: Flickr



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