Cómo arreglar una cremallera que se abre

Hace frío, y de repente sientes una necesidad imperiosa de abrigarte. Sales del coche, te pones la chaqueta o el abrigo y, para asombro y enorme disgusto, descubres que la cremallera se abre con facilidad, de manera que no puedes cerrarte el abrigo. En muchas ocasiones, esto no supone un problema, salvo esperar a llegar a casa y cambiarte la ropa. Sin embargo, cuando tienes la necesidad de tener que abrochártela sí o sí, entonces sí te enfrentas a un inconveniente ciertamente incómodo (independientemente, dicho sea de paso, de que tengamos frío, o no). ¿Qué hacer en estos casos? En la mayoría de las ocasiones solo queda tener paciencia y esperar al momento en que podamos arreglarla, relegando nuestro preciado abrigo a un segundo plano, o al fondo del armario si no tenemos tiempo de hacerlo en los siguientes días. Pero, por suerte, es posible arreglarla fácilmente, y te explicamos cómo.

Cómo arreglar una cremallera que se abre

¿Por qué se estropea o se puede romper una cremallera?

Desde que fueron inventadas por primera vez, la realidad es que las cremalleras no han cambiado demasiado desde entonces. Y, como posiblemente ocurría al principio (en los primeros momentos en que comenzaron a ser utilizadas), los problemas que todos tenemos con ellas tampoco han variado mucho. Al contrario, es bastante probable que sigan siendo los mismos.

Desde cremalleras atascadas a cremalleras que -de repente- se abren con demasiada facilidad, hasta dientes que simplemente no conseguimos enganchar, arruinando nuestro abrigo o sudadera en el momento más inoportuno…

La realidad es que las cremalleras hacen que nuestra vida sea mucho más sencilla, ya que solo basta con abrirla o cerrarla para quitarlos la prenda en cuestión, o ponérsela. De hecho, en realidad la mecánica de una cremallera no es tan complicada. Básicamente incluye dos juegos de dientes con forma de gancho y con un espacio. De esta forma, cuando la cremallera se cierra, los dos conjuntos de dientes se combinan y se enganchan entre sí, haciendo que la separación entre ambos sea prácticamente imposible.

Mientras que, cuando la cremallera es abierta, el control deslizante separa esos dientes entrelazados, con la ayuda de un cuña en forma de arado que se oculta en su interior.

En cualquier caso, cuando una cremallera se rompe puede ser debido a distintas razones. ¿Y cuáles son las más habituales? Pasamos a resumirlas a continuación:

  • División. Ocurre cuando los dientes de la cremallera no se entrelazan correctamente entre sí, y se separan luego de pasar el control deslizante. Es lo que ocurre en el caso que nos ocupa, cuando intentamos cerrar la cremallera y la prenda se abre.
  • Pérdida de dientes. En ocasiones puede ocurrir que falten algún par de dientes a cada lado. Cuando esto sucede, el control deslizante termina por atascarse, y la cremallera finalmente deja de funcionar como debería.
  • Desprendimiento de la tela. A veces la cremallera no tiene ningún tipo de problema, pero no ocurre lo mismo con el material o la tela sobre la que ésta se cose, ya que puede acabar desprendiéndose. En esta ocasión, técnicamente, no existe un fallo de la cremallera, sino del pegamento utilizado para unirla, o de las costuras.

Consejos útiles para arreglar una cremallera abierta

Qué podemos hacer cuando una cremallera se abre (o no se engancha como debería)

Es bastante probable que nos encontremos ante uno de los problemas más comunes asociados a incidentes con cremalleras, y posiblemente uno de los más molestos e incómodos. De repente, descubrimos que los dientes de la cremallera no se cierran como deberían.

La causa puede ser muy variada. Y puede ocurrir, por ejemplo, que uno de los controles deslizantes se haya acabado saliendo, de manera que la cremallera no cierra como debería, o bien que la cremallera se haya separado un poco.

Por suerte, hay varias formas de arreglarlo fácilmente en casa. Solo necesitarás alicates, un paño limpio, un cuenco, jabón líquido y agua.

Coloca la cremallera dividida en una mesa, y asegúrate de que ninguno de los dientes tengan hilos o telas. Vierte un poco de agua y jabón líquido en un cuenco, y mézclalo bien. Humedece un paño con esta mezcla y limpia los dientes de la cremallera (de esta manera te asegurarás de que no exista acumulación de polvo o de suciedad).

Con la ayuda de los alicates aprieta suavemente la parte inferior del control deslizante. Esto ayudará a apretar el control deslizante, haciendo que los dientes de la cremallera se terminen enclavando muchísimo mejor. Es conveniente apretar el control deslizante poco a poco, con paciencia, y siempre revisando la cremallera para comprobar si en realidad estamos progresando o no. Continúa hasta que, por fin, la cremallera deje de dividirse.

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