Carillas dentales: ¿Una moda o un tratamiento?

Ahora que la mascarilla entona su despedida y que las bocas empiezan a asomar tras dos años de encierro bajo este elemento de protección, comenzamos a percatarnos de que nuestra dentadura no luce como quisiéramos. Llega la hora de la verdad, de ponerse manos a la obra para que nuestros dientes se conviertan en el buque insignia de nuestro rostro, si se nos permite.

Así, uno de los modos más populares para conseguir enmascarar un diente con un color amarillento o con una pequeña rotura es la colocación de carillas dentales. Estas finas láminas no superan el milímetro de espesor y, sin duda, nos brindan el disfraz perfecto para un diente que arrastra ciertos problemas estéticos, ya sea en su forma, color, tamaño e, incluso, posición.

En concreto, se colocan en la cara externa de los dientes. No obstante, no todos tenemos muy clara la naturaleza de la carilla, porque ¿es una simple moda o en verdad estamos ante un genuino tratamiento dental capaz de abordar los problemas de nuestra boca?

Sin duda, para esos rezagados, pero sumamente impacientes que desean resultados rápidos, las carillas parecen erigirse en el mejor atajo hacia una sonrisa de primera. Se consideran una manera rápida, estética y duradera de transformar de la noche a la mañana una sonrisa con ciertos complejos.

Además, es una solución mínimamente invasiva y de cuyos resultados podremos beneficiarnos durante muchos años siempre que mantengamos una buena rutina de cuidado con el empleo de un irrigador, aparte del cepillado y el hilo dental. Todo ello nos ayudará a mantener una adecuada higiene dental.

Sin embargo, debemos dejar claro que su cometido es puramente estético, ya que no resuelve los problemas dentales que podamos presentar en nuestra boca. De esta manera, lo habitual será colocar unas carillas, ya sea de cerámica o composite, que se fijarán mediante un cemento o una resina especial de manera firme y segura a la superficie del diente.

Parece mentira, pero las carillas dentales llevan mucho tiempo creando sonrisas de ensueño. De tal manera que los actores y actrices del Hollywood clásico fueron los primeros en catar sus bondades. Shirley Temple, Montgomery Clift, Elizabeth Taylor, Fred Astaire, James Dean o Judy Garland conformaron parte del elenco de famosos que nos ‘engañaron’ con sus sonrisas perfectas ideadas en 1938 por el odontólogo Charles L. Pincus.

Por supuesto, la técnica se ha sofisticado desde entonces y poco o nada tienen que ver las carillas dentales que encontramos actualmente en las consultas de los dentistas con las de entonces.

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