Olor a humedad en la ropa después de lavarla: cómo quitarlo fácilmente

Algunas personas argumentan que, en realidad, no hay peor tarea doméstica que la lavandería. Es decir, el momento en el que procedemos a juntar toda la molesta, olorosa y húmeda ropa sucia, con el fin de introducirla en la lavadora y lavarla. Especialmente si en nuestra casa viven muchas personas (no solo nosotros y nuestros […]

Algunas personas argumentan que, en realidad, no hay peor tarea doméstica que la lavandería. Es decir, el momento en el que procedemos a juntar toda la molesta, olorosa y húmeda ropa sucia, con el fin de introducirla en la lavadora y lavarla. Especialmente si en nuestra casa viven muchas personas (no solo nosotros y nuestros hijos, sino también los abuelos, hermanos, algún invitado…). Por este motivo es común por el que podemos conocer a esta tarea como el “día de la lavandería”, o “día de la lavadora”, en lugar de la “hora de la lavandería”. Y no hay nada peor que dedicar todo un día, o una noche, a lavar montañas y montañas de ropa, únicamente para que ésta salga con un olor un poco extraño. ¿Por qué ocurre y qué podemos hacer para evitar que la ropa, una vez lavada, vuelva a oler a humedad?.

Olor a humedad en la ropa después de lavarla: cómo quitarlo fácilmente

En primer lugar es necesario tener en cuenta qué es lo que, efectivamente, hace que la ropa sucia esté sucia. Puede que no se trate de una sorpresa, pero la realidad es que el 70 por ciento de la suciedad que se acumula en nuestra ropa es ocasionada por suciedad corporal, la cual, dicho sea de paso, tiende a menudo a ser invisible para el ojo humano.

Pongamos un sencillo ejemplo. En un día normal, incluso aunque no realicemos ningún tipo de ejercicio o actividad física, el adulto promedio tiende a producir 1 litro de sudor, cerca de entre 35 a 40 gramos de sebo (el mismo aceite corporal que, en grandes cantidades, es el principal responsable de la aparición del acné), 10 gramos de células de la piel (lo que se traduce en alrededor de 2 mil millones de células diarias), y 10 gramos de sal.

Toda esta “suciedad” acaba por ser transferida no solo a la ropa, sino a las toallas de baño y a las sábanas. Por tanto, si el detergente que utilizamos para lavar la ropa no es capaz de deshacerse de él de forma verdaderamente efectiva, toda esa suciedad continuará acumulándose, no solo en el interior de la ropa, sino incluso dentro de las fibras de la tela.

¿Y cuál es el elemento más difícil de eliminar? El sebo es considerado como uno de los más complicados, ya que puede volverse pegajosa (aunque continúe siendo invisible). Por tanto, especialmente si se acumula con el tiempo, puede ser muy difícil de quitar de la ropa.

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De esta forma, si no somos capaces de eliminar con éxito tanto el sebo como otros elementos de suciedad corporal que se han quedado impregnados en la ropa, con el paso del tiempo pueden terminar descomponiéndose, para dar paso a compuestos malolientes volátiles, produciendo ese típico mal olor que se queda en la ropa de forma tenue, aún después de haber pasado por la lavadora.

Además, ¿Sabías que estos compuestos se encuentran directamente relacionados con los principales responsables de los malos olores, asociados habitualmente al queso (ácido isovalérico), al vómito (ácido butírico) y a la carne podrida (cadaverina).

El olor a humedad de la ropa lavada

Exceso de humedad, lavadora sucia y otras causas comunes

Si a pesar de pasar por la lavadora, la ropa continúa oliendo mal, puede ser debido a un exceso de humedad. Es un problema conocido habitualmente con el nombre de “moho”, y de cualquier u otra forma, las esporas de hongos son los principales culpables.

A las esporas les encanta un ambiente húmedo, y la ropa que se ha dejado húmeda durante mucho tiempo puede acabar produciendo ese incómodo olor, especialmente si, además, tendemos a secarla en un ambiente oscuro (por ejemplo en el sótano).

Tampoco podemos olvidarnos de otro elemento imprescindible: que la lavadora se encuentre sucia. De hecho, aunque pueda resultar contradictorio, en muchas ocasiones es la lavadora la única que tiene la “culpa” de que nuestra ropa, aún después de haberla lavado, continúe oliendo mal.

Por ejemplo, alguna combinación de sebo, olor corporal y otros detritos pueden quedarse en las juntas del electrodoméstico, o acabar quedando atrapados en las costuras o hendiduras. Mientras que el suavizante puede no ayudar mucho, ya que si no se enjuaga completamente, y permanece durante mucho tiempo, puede convertirse en un perfecto alimento para los hongos.

Pero también existen otras causas relacionadas. ¿Cuáles son?:

  • Dejar la ropa en la lavadora durante demasiado tiempo, sobre todo después de que el ciclo ya haya terminado.
  • Utilizar detergente de forma excesiva, o insuficiente.

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Algunos consejos útiles para evitar el olor a humedad después de haberla lavado

  • Si tiene que ver con el detergente. Quizá pueda ser debido a la cantidad de detergente que has estado utilizando. Si es así, puedes optar por marcas que te ofrecen la posibilidad de usar siempre la cantidad adecuada, que vengan -por ejemplo- con bolas de dosificación específicas.
  • Si tiene relación con el tiempo. Puede ocurrir que, por falta de tiempo o por problemas relacionados con la gestión del tiempo, tendamos a dejar la ropa húmeda demasiado tiempo dentro de la lavadora una vez ha terminado todo el proceso. Si es así, es fundamental sacarlos tan pronto como termine el lavado.
  • Si la lavadora está sucia. Si es así, lo único que hay que hacer es limpiarla bien. En la mayoría de las ocasiones, el mal olor es debido a la presencia de moho en la lavadora. Si es por este motivo, puedes optar por verter una taza de vinagre blanco en el tambor, y luego configurarla para que comience con un ciclo normal sin ropa. El vinagre se convierte en un remedio natural excelente contra el moho. Si aún así, la ropa continúa oliendo mal, puedes intentar revisar el cajón del detergente, dado que es posible que hayan quedado restos en él. Si esto es así, retíralo completamente y sumergelo en agua caliente.

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